(I) “Campo dei Miracoli”

La horticultura como medio y como fin. Visita a la huerta del campus de Móstoles de la URJC para la inclusión social

Por Jorge Pajarín Domínguez (Universidad Rey Juan Carlos)

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“Establecer contacto con la belleza de la naturaleza hace la vida mucho más hermosa, mucho más real”. Esta frase, perteneciente al maestro zen de origen vietnamita Thích Nhất Hạnh, parece ser la filosofía que guía al Programa Erasmus + K2 “Campo dei Miracoli”, del que forman parte la Associazione “Per Boboli”, Associazione Culturale “Pinocchio di Carlo Lorenzini”, Associazione “Trisomia 21 Onlus”, MBM Training and Development Center de Liverpool (Reino Unido), junto a la Fundación Yehudi Menuhin España (FYME) y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), por medio del proyecto “La Herencia de los Reales Sitios. Madrid, de Corte a Capital (Historia, Patrimonio y Turismo) (H2015/HUM3415) y la Unidad de Atención a Personas con Discapacidad y Necesidades Educativas Especiales (UAD).

El proyecto “Campo dei Miracoli” tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down y otras discapacidades, sus familias y comunidades. Para ello, utilizan los jardines históricos en su dimensión agrícola y productiva como entornos con los que poder llevar a cabo prácticas innovadoras de inclusión laboral y estrategias educativas y museísticas para la inclusión e integración social de sus participantes.

Recientemente, el Programa “Campo dei Miracoli” ha recibido el sello de proyecto inserto en las iniciativas del Año Europeo del Patrimonio Cultural que ha aprobado la Comisión Europea para 2018. Bajo el lema “Nuestro patrimonio: donde el pasado se encuentra con el futuro”, el Año Europeo del Patrimonio Cultural persigue promover entre los habitantes de la UE, especialmente niños y jóvenes, la importancia que tiene el patrimonio cultural para el desarrollo de la sociedad europea. De esta manera, mediante formas inteligentes y educativas para preservar, gestionar y reutilizar el patrimonio europeo, la UE defiende que el patrimonio cultural contribuye a la cohesión de sociedades e impulsa el crecimiento y el empleo.

Con este espíritu, los pasados días 28, 29 y 30 de mayo tuvo lugar en Madrid un encuentro de trabajo entre las distintas entidades que colaboran en el proyecto “Campo dei Miracoli” con el objetivo de poner en valor algunas de las propuestas que desde España se vienen desarrollando en el trinomio educación-inclusión-naturaleza.

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La horticultura como medio y como fin para la inclusión social

El 29 de mayo, la delegación italiana, compuesta por representantes, trabajadoras y alumnas de la Associazione “Per Boboli”, la Associazione Culturale “Pinocchio di Carlo Lorenzini” y la Associazione “Trisomia 21 Onlus”, pudo ver los trabajos que la Universidad Rey Juan Carlos, junto a la Fundación Yehudi Menuhin, está elaborando en el marco de las iniciativas “Campo dei Miracoli” a favor de la inclusión social.

En este sentido, la Unidad de Atención a Personas con Discapacidad y Necesidades Educativas Especiales (UAD), bajo la dirección de Ricardo Moreno, explicó cómo la inclusión de estudiantes con discapacidad en las aulas universitarias es, aún hoy, una tarea pendiente de las administraciones públicas, de las instituciones educativas y de los profesionales, no sólo sanitarios, sino del ámbito educativo. Así resaltaba cómo la URJC ha sido pionera en desarrollar desde hace siete años un Programa de Apoyo e Integración a Personas con Discapacidad para atender las exigencias que reclama la Constitución española, la Ley Orgánica de Universidades (LOMLOU) y el Estatuto del Estudiante Universitario (RD 1791/2010) en la inclusión educativa de los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) y con discapacidad. Por ello, la UAD coordina y desarrolla acciones orientadas a la asistencia, apoyo y asesoramiento que permitan la inclusión e igualdad de oportunidades a aquellas personas de la comunidad universitaria que presenten una discapacidad o NEE para alcanzar un desenvolvimiento y participación plenas en el ámbito de la vida universitaria.

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Entre las actividades que la UAD ha puesto en funcionamiento, bajo la coordinación de Félix Labrador, profesor de la URJC y miembro del proyecto “La Herencia de los Reales Sitios. Madrid, de Corte a Capital (Historia, Patrimonio y Turismo)”, y la colaboración de la Fundación Yehudi Menuhin España, destaca la formación de huertos desarrollados, cuidados y conservados por personas con discapacidad en los distintos campus que tiene la universidad en la Comunidad de Madrid, como Fuenlabrada o Móstoles. Esta iniciativa surge del convencimiento de que la horticultura es una actividad terapéutica. Así, Inmaculada Garrote y José María López Díaz, miembros de la UAD, defendían cómo, a través de la horticultura, la persona puede crecer en un entorno abierto y acogedor, permite desarrollar multitud de estímulos sensoriales naturales (texturas, colores, olores, sonidos, sabores), así como habilidades motoras, cognitivas, sociales y emocionales. Una filosofía que conecta a la perfección con las actividades que el proyecto “Campo dei Miracoli” ha emprendido con personas con Síndrome de Down, quienes trabajan en la conservación, plantación y cuidado de jardines históricos como los de Boboli (Florencia).

Ya en los meses de enero y febrero de este año, la Fundación Juan XXIII Roncalli y la URJC, con el apoyo de la empresa Enagas, iniciaron, a través de una acción de voluntariado inclusivo, los trabajos de reforestación en el Campus de Fuenlabrada de la universidad. Así comenzaba el proyecto de la “Arboleda de la inclusión”, en el que se plantaron en las zonas ajardinadas del entorno de la pasarela 40 robinias, árboles de hoja caduca y sombra efectiva, y 145 pinos piñoneros en las áreas periféricas del Campus para tratar de mejorar el paisaje natural, combatir el cambio climático y fomentar la inclusión social y laboral de los voluntarios.

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La segunda fase de este proyecto fue la que se pudo ver el pasado 29 de mayo: el inicio de los trabajos para el desarrollo de un huerto en el campus de Móstoles. En esta ocasión, es el Centro de Rehabilitación Laboral (CRL) de Móstoles, que pertenece a la Red Pública de Atención Social a personas con enfermedad mental grave y duradera de la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, que, por medio de sus voluntarios, sacará adelante el huerto. En él, además de plantar productos como acelgas, espinacas, cebollas, tomates…, se planea formar una charca y un hotel de insectos para el fomento de la biodiversidad o mesas en altura para la realización de un huerto sensorial. El objetivo de esta iniciativa, como explicaba Ana Báez, subdirectora del Centro de Rehabilitación Laboral de Móstoles, es tratar de garantizar la inserción laboral de los voluntarios, cuyos perfiles profesionales abarcan desde informáticos, jardineros, conductores, auxiliares administrativos, etc. Báez aseguraba cómo el huerto, gracias a la motivación y predisposición de las personas del CRL, puede ser un espacio de entrenamiento en el que fomentar las relaciones interpersonales, afrontar situaciones nuevas y recuperar hábitos laborales y sociales que por la evolución de la enfermedad están un poco oxidados, así como posibilitar el aprendizaje y descubrimiento de nuevos intereses que puedan reorientarles en sus salidas profesionales.

De esta manera, las asociaciones italianas fundadoras del proyecto “Campo dei Miracoli” pudieron comprobar cómo su filosofía de trabajo se desarrolla en las distintas actividades que la Universidad Rey Juan Carlos, junto a la Fundación Yehudi Menuhin España, entre otras instituciones, ha puesto en marcha para favorecer la inclusión social por medio del trabajo en la naturaleza.